Buscando empleo

Día 03 – Diario de un desempleado

De un Desempleado En un Diario Negocios

Salir a la calle para conseguir trabajo es un evento que se repite cuantas veces quieras. A mi experiencia, por lo general no se encuentran buenos resultados. Para un desempleado las opciones son pocas pero decisivas: o las haces y corres con suerte o no las haces y te quedas sin comer.

El hecho

Caminando por las calles de mi ciudad rectifico que, trabajo hay, mal pagado pero lo hay.

Y eso creí hasta que vi unos papelitos que ofrecen $1,200.00 MXN semanal por medio tiempo, trabajando solo 5 días a la semana.

 

Diario de un desempleado

Diario de un desempleado

 

Para quienes me leen fuera de México, el pago se podría traducir a $64 DLLS semanales por 4hrs de trabajo diarios de lunes a viernes. Esto es muncho dinero; comparándo que algunas “grandes” empresas pagan esto semanalmente; pero por un horario de lunes a sábado (a veces hasta domingo), en un horario de 10 a 12hrs diarias.

Estos papelitos andan regados por toda la ciudad; llegan a poner como 20 en cada poste o caseta telefónica.

 

Mis antecedentes

Cuando salí de la escuela y empance a buscar trabajo, siempre me llamaron la atención esos papelitos.

Ignorante yo, le hacía ver a mis padres que era una muy buena oportunidad de empleo. Así que me aventure en lo que podría haber sido mi primer empleo.

Después de una llamada al número indicado asistí a la hora y al lugar establecido. Esto era un local muy feo por decir poco, donde afuera estaba una señora gorda de mal genio, sentada en una mesa tipo escritorio.

Pregunte por mi cita con la señorita que indicaba el papel, a lo que me hicieron esperar hasta que llegaran más citados al lugar. Todos empezaban a especular sobre algo que no cuadraba; hasta que llego un tipo diciendo ser el reemplazo de la señorita del papel, comentando que él nos daría la bienvenida y la capacitación para el trabajo.

Así, sin pruebas psicométricas, entrevistas de trabajo u otro tipo de selección, ya estábamos dentro y en los próximos días estaríamos recibiendo la capacitación indicada.

Nos hizo pasar a un cuarto con sillas de esas feas para los eventos de “15 años”. El cuarto era como de 4×4, feo, mal pintado y sin luz natural.

El papel decía que era trabajo de oficina, por lo que el tipo siempre nos remarcó que:

  • No haríamos ventas.
  • Teníamos la ventaja de trabajar en cualquier área ofrecida.
  • Oportunidad de cubrir varios turnos y así ganar más.

 

Los primeros dos días fueron platicas de superación personal, anécdotas de trabajo, historias de aprendizaje como la de “El Sapo y el Alacrán“.

Nos contaban historias del porque los ricos son ricos; que incluso si ellos (los ricos) nos capacitaran le dirían al dueño de la empresa que nos pagara más; porque $1,200 es una grosería.

Al tercer día, comenzaron a verse muestras de las verdaderas intenciones.

La “recepcionista” ya tenía una computadora; de esas viejas y amarillentas con uno de esos monitores de caja grande; también tenía un teléfono de escritorio. Ambos, computadora y teléfono, sin cables de ningún tipo.

Si no conociera yo de equipo de cómputo pensaría que todo era inalámbrico, hasta para la toma de corriente eléctrica.

A pesar de la tecnología, aun teníamos que apuntar nuestra asistencia en una libreta vieja.

A estas alturas ya solicitaban dinero para poder comprar papelería para nuestros contratos y gafetes. No me cuadraba, pero era mi primer empleo, así que podría ser posible. Claro que por mi desconfianza no entregue efectivo como lo hicieron algunos compañeros.

Al regresar a casa me puse a investigar en Internet; descubrí varias historias de gente que había pasado prácticamente por lo mismo. Mismo escenario, casi las mismas personas y mismo final. Final que comprobaría al día siguiente.

Al llegar nos dieron una hoja con un listado de nombres de perfumees con sus respectivos precios. Como dato curioso, de fondo en marca de agua había una imagen de un alacrán. Insistían que el trabajo no era de venta; pero para poner a prueba nuestras ganas de trabajar, nos iban a poner a vender esos perfumes por un monto de $3,000 MXN (unos $157.00 DLLs).

Nuestro reclutador nos puso de ejemplo lo que él hizo en su momento:

Salí corriendo a la casa de mi mejor amigo. Le dije: “Rápido, necesito 3 mil pesos, de verdad es una emergencia, te lo repongo en cuanto pueda”. Me los presto, los entregue y me quede con el puesto. A mis primeras semanas, le repuse a mi amigo su dinero. Me pregunto cuál había sido la emergencia, le dije que era para quedarme con un empleo; que para mí era una emergencia tenerlo cuanto antes.

Luego de su ejemplo nos confirmó que si no regresábamos con esa cantidad de dinero no teníamos el trabajo. Después de repetirnos mil veces que ya lo teníamos.

Llegando a casa, le platique a mis padres lo sucedido.

Al día siguiente mi papa me llevo a solicitarle trabajo a un colega suyo; un empleo de verdad.

Yo había fracasado buscando empleo.

Unas semanas más tarde pase frente a ese local donde nos citaron los alacranes; para ni “no sorpresa”, estaba cerrado y con papeles de “Se Renta”.

 

En el presente

Llevo años viendo todos los días esos papelitos. Me imagino que la estafa les ha funcionado. Lo siento mucho por la gente que ilusionada busca trabajo y se encuentra con este tipo de estafas. Pues mientras buscamos trabajo para tener dinero porque no contamos con él, alguien viene y quiere engañarnos para quitarnos lo poco que tenemos.

Hay veces que me pregunto porque los “pobres” le roban a los “pobres”. Parece que ser “pobre” no solo significa falta e dinero, sino también falta de creatividad y cerebro para robarle a alguien mas listo. Remarco que solo es curiosidad.

 

Pasa la voz, para que nadie más caiga en esta trampa, tanto cuesta el efectivo y más cuando se anda desempleado, como para que esta gente venga y tan fácil nos lo quite.