Salir a la calle buscando empleo es un evento que, mi estimado e inocente lector, se repite cuantas veces no te imaginas.

A mi experiencia, es raro encontrar buenos resultados, pero para un desempleado las opciones son pocas y pueden ser decisivas; podemos tomarlas y correr con “suerte” o no tomarlas y quedarnos sin comer.

Caminando por la ciudad en busca de empleo, te das cuenta de que, trabajo hay, aunque muchas de las veces sea mal pagado, pero lo hay.

En lo personal me molesta ver unos papelitos que prometen un buen sueldo por pocas horas de trabajo. Estos papelitos me los topé en mi ciudad natal la primera vez que salí a buscar trabajo.

En algunos casos ofrecen: Capturista, Archivador, Oficinista, etc.

Entiendo que la desesperación por encontrar trabajo te hace creer en empleos “milagro”, aún más cuando recién entras a la sociedad económicamente activa. Lo sé porque yo pase por esto.

Hoy en día tengo referencia de cuanto puede o no llegar a pagar una empresa, desde una pequeña hasta una internacional. Por lo que al ver estos papelitos pegados sé que se trata de una estafa, así que, si te los topas cuando estas buscando empleo, es mejor ignorarlos.

¿Por qué estoy seguro de que es una estafa? Pues yo alguna vez tomé uno de esos papelitos y fui a ver de que se trataba.

Una triste historia

Cuando salí de la escuela y comencé a buscar trabajo en la zona centro de mi ciudad, siempre me llamaron la atención esos papelitos, pegados como de a 10 o 20 en cada poste y caseta telefónica, con una propuesta muy interesante (Casi idénticos a los de la foto de arriba).

Dato curioso: a pesar de que todos los papelitos parecían recién pegados, todos contaban con el mismo numero de contacto, pero algunos tenían diferente nombre como referencia del reclutador.

Cuando les informe a mis padres de dicha oferta laboral, ellos ya suponían que algo andaba mal con dichas ofertas, por lo que se negaron a que yo solicitara una entrevista de trabajo con ellos. Pero uno era joven y necio, ignore sus consejos y marque al número indicado en el papelito.

Me citaron a una supuesta entrevista de trabajo.

Cuando llegue al domicilio indicado, lo primero que resalta es que se trata de un local convencional muy feo; dentro de él, del lado derecho pegadas a la pared, había unas cuantas sillas plásticas; del otro extremo y viendo hacia la calle, estaba una señora gorda de mala cara, sentada sobre otra silla plástica junto a una mesa de madera que simulaba ser su escritorio, como si ella fuera la recepcionista.

Al fondo del local, había una entrada sin puerta a otra habitación y junto a ella, unas escaleras que aparentemente, daban al piso de arriba.

Pregunte por la licenciada que supuestamente me iba a entrevistar, pero la señora de recepción con su mal genio me mando a esperar sentado a que llegaran más citados a la entrevista.

Mientras más gente llegaba, en su mayoría jóvenes ignorantes como yo; se empezó a especular de que algo no cuadraba. Llegamos aproximadamente 15-20 gentes; entre todos nuestros papelitos había 4 nombres distintos de la licenciada que nos citó ese día.

Después de un rato esperando, llego un tipo diciendo que era el remplazo de todas las licenciadas que nos citaron. Comento que él nos daría la bienvenida y la capacitación para el trabajo.

Sin pruebas de ningún tipo, sin entrevistas o algún método de selección. Por el simple hecho de asistir, ya contábamos con el empleo, en el área que quisiéramos; en los próximos días estaríamos recibiendo la capacitación para que comencemos de manera oficial a desempeñar nuestras labores.

Nos hizo pasar a la habitación sin puerta que se veía al fondo, una habitación muy pequeña con varias sillas de plástico dentro; un cuarto mal pintado, sin luz natural y con un pequeño pizarrón de gis; todo simulaba ser un aula de estudios.

Los papelitos mencionaban que era un trabajo de oficina, por lo que siempre nos remarcó que no haríamos ventas, que podríamos trabajar en el área que quisiéramos y que, si lo queríamos, podríamos doblar o triplicar turnos, para que ganáramos más dinero.

Supuestamente la empresa que nos estaba contratando, se dedicaba a la publicidad. Pero los primero 2 días fueron de platicas de superación personal, anécdotas de trabajo e historias de aprendizaje como la de “el Sapo y el Alacrán”. Nos comentaban que incluso el sueldo que nos iban a pagar para un rico era una grosería y deberíamos de ganar más, pero ello dependería de nuestro desempeño.

Al 3er día comenzaron a verse muestras de las verdaderas intenciones que tenían.

La “recepcionista” ya tenia una computadora, de esas viejas de carcasa amarillenta, con un monitor de los de caja grande; también contaba con un teléfono de escritorio. Sin embargo, ambos estaban desconectados, de hecho, no contaban con cables de ningún tipo, no estaban conectados a nada de nada, como si fueran inalámbricos, incluso a la toma de corriente.

Aun teniendo todo eso, seguíamos apuntando nuestra asistencia en una libreta fea y vieja con muestras de que le habían arrancado hojas.

Comenzaron a solicitar dinero para poder comprar la papelería necesaria para nosotros, como contratos y gafetes. Esto para mi ya era muy raro, pensé que podría ser posible, pero, aun así, ese día no entregue ni un solo peso, a diferencia de algunos que entregaron la cuota completa.

Al regresara casa me puse a investigar en internet; descubrí varias historias de gente que había pasado por lo mismo, mismo escenario y podría pensar que hasta los mismos perpetradores; todas con el mismo final, el cual corroboraría al día siguiente.

Al llegar nos dieron una hoja con un listado de nombres de perfumes con sus respectivos precios; como dato curioso, de fondo en marca de agua tenia la imagen de un alacrán.

Nos seguían insistiendo de que el trabajo no era de ventas, pero para poner a prueba nuestras de trabajar, nos iban a poner a vender esos perfumes por un monto de $3,000.00 MXN. Aquí en México eso sigue siendo mucho dinero. La idea de ellos era que vendiéramos bajo pedido, es decir, primero recibíamos el dinero del producto para que días después lo entregáramos al cliente.

Nuestro reclutador para motivarnos nos puso de ejemplo, su supuesta historia de lo que hizo cuando estuvo en nuestro lugar:

Sali corriendo a la casa de mi mejor amigo, le dije: “Rápido, necesito $3,000.00 pesos, de verdad es una emergencia, te lo repongo en cuanto pueda”.
Me los presto, los entregue a mi reclutador y me quede con el puesto.
En mis primeras semanas trabajando, le repuse a mi amigo su dinero. Me pregunto cual había sido la emergencia, le dije que era para quedarme con un empleo, que, para mí, era una emergencia tenerlo cuanto antes.

Después de ponernos su ejemplo, nos dijo que si no regresábamos con esa cantidad de dinero no teníamos el trabajo; cuando supuestamente desde el día 1, el trabajo era nuestro.

Llegando a casa le platique lo sucedido a mis padres, no con el afán de obtener el supuesto empleo, sino como el hacerles saber, que hay estafadores en este mundo buscando aprovecharse de los más necesitados.

Al día siguiente mi papa me llevo a solicitar trabajo con un colega suyo; un empleo de verdad, con seguro y prestaciones.

Unas semanas después, tuve la oportunidad de pasar al local donde nos citaron los alacranes, para sorpresa de algunos, estaba cerrado con sus respectivos de papeles de “Se Renta”.

En el presente.

Me he topado muchas veces con esos papelitos y en distintas ciudades, supongo que la estafa les resulta.

Da coraje saber que mucha gente cae en esta estafa, gente que realmente necesita un empleo, que por quererle dar de comer a su familia esperando obtener un buen empleo, se endeuda para obtener el empleo que jamás le darán.

Pasa la voz, si ves a alguien que se emociona por el empleo indicado en esos papelitos, coméntale que es una estafa, que mejor busque en alguna bolsa de trabajo o siga tocando puertas, pero no donde indica el papelito.

Por cierto ¿Alguna vez te has topado con estos papelitos? ¿Has asistido a su “capacitación”? de ser así, me gustaría mucho que me platicaras tu experiencia.

¡Saludos y muy buena vibra!