Mentiras de los clientes

Mentiras de los Clientes

De un Empleado En un Diario Negocios

Buenas tardes mi estimado e inocente lector. Te contarte ciertas situaciones agridulces que le suele pasar a quienes tenemos que lidiar con las mentiras de los clientes.

Tal vez compartes mis experiencias, o tal vez si; cual sea el caso, déjame saberlo.

Es para ayer.

— Buenas tardes, necesito este material. ¿Cuándo me lo puedes mandar?.
— Mañana por la tarde.
— ¿Como?. Estas mal!. Ese material me urge mucho. Lo necesito ya. Ese material es para un trabajo que debió de haber quedado listo ayer.
—Entonces, ¿Porque no vino ayer temprano a solicitarlo?. Mejor aún: ¿Por qué no vino anteayer a levantar su pedido?. Digo, si le urge terminar su trabajo, debió de haber hecho las compras de su material con anticipación.
—Es que apenas me dijeron hoy que tenía que hacer ese trabajo y ya vez, a los clientes todo les urge.
—Ja! Lo sé yo de primera mano, de hecho acabo de presenciarlo.
—Bueno, bueno… ¿Me lo vas a mandar ahorita?
—No… Se lo puedo entregar hasta mañana por la tarde.

Es aquí a la vuelta

—Pero me lo puedes entregar ahorita mismo, si el material me lo tienes que entregar aquí cerquita.
—Aquí cerquita ¿Donde?
—Aquí a la vuelta “no más”.
—A la vuelta ¿dónde?.
—Aquí no mas.
—A ver… deme la dirección.
—Aquí esta.
—Pero si esto es del otro lado de la ciudad, es ya casi en la otra ciudad.
—Pero me lo puedes entregar ahorita, en una vuelta lo vas y lo dejas.—Para empezar, las entregar las realizamos conforme el orden van solicitando y pagando. No voy a hacer a un lado a un cliente que ya pago y que con anticipación se programó a pedir material para entregarle a usted porque no supo programarse.

Siempre me haces descuento

—Bueno, bueno… pero en cuanto me sale el material.
—A ver… deme la lista de materiales.
—Aquí tienes.
—Son $500.00 MXN.
—“Asu”, es mucho… ¿Ya con mi descuento?.
—Señor, prácticamente solo está comprando 3 cosas y encima se lo vamos a dejar a domicilio al otro lado de la ciudad ¿Usted cree que las ganancias alcanzaran a cubrir la gasolina del envió?.

—Pero si ya soy cliente de aquí, siempre vengo y te compro.
—Señor, es la primera vez que lo veo aquí.
— ¿Qué te pasa?, si siempre estoy comprando seguido aquí.
—Señor, tengo 6 años trabajando aquí, y nunca lo había visto.
—Ah! Estem… bueno… Pero hazme descuento, esto es solo la primera etapa, se vienen más y más proyectos, y pues si me haces descuento te voy a comprar aquí más material.
—¿Ah si?, ¿Qué tanto más comprar de este proyecto? ¿Qué otros proyectos tiene presente?.
—Muchos otros, y de este te voy a comprar mucho más, esto es solo para una pequeña muestra.
—Muéstreme el contrato donde indique la magnitud del trabajo que va a realizar.

—No hay contrato, todo es apalabrado. Pero te voy a comprar mucho material, son casi 1 millón de pesos.
—Hagamos esto, cómpreme el millón de pesos en menos del mes, y le genero una nota de crédito por el porcentaje de descuento.
—Pero y si no te lo compro ¿Dónde queda mi descuento?.
—En el mismo lugar donde queda mi venta del millón de pesos: en las mentiras.

Aquí lo compre

—Mmm… Pero es que contigo no se puede. Espera, ahora que reacciono ¿Dijiste que la lista es de solo 3 cosas?, ahí vienen 4.
—Si!, pero la 4ta no es material que nosotros trabajemos.
—¿Cómo de que no? Si aquí lo compre hace poco.
—Le vuelvo a repetir que en los 6 años que llevo aquí, no lo he visto a usted jamás.
—Pero si hace poco vine y tú aquí me lo vendiste.
—El 4to artículo ni siquiera tiene que ver con nuestro rublo.
—Pero si tú aquí me lo vendiste, como es que ahora resulta que no lo trabajas.
—Por tercera vez, no sea necio que es la primera vez que le veo la cara.

—Bueno, entonces ¿Dónde lo puedo conseguir?
—La verdad no tengo idea.
— ¿Y cómo cuanto costara?.
— ¿Ya le dije que ese material no lo vendo, verdad?.

Tu competencia me trata mejor

—Ash! Como eres… Tu competencia me trata mejor, ellos si me dan descuento, me consiguen lo que quiero y me mandan a domicilio desde $10.00 MXN.
— ¿Y porque está aquí?

La calidad no importa

—Se su pone que tu producto es de calidad, aunque déjame decirte que está más caro.
—Usted lo acaba de decir, nuestro producto está garantizado con un periodo de vida de 10 años, el de la competencia que es de baja calidad, solo tiene garantía de 1 año.
—Pero tu producto está más caro, déjamelo al mismo precio, al final es lo mismo, la calidad no importa.
—Puede esperar a que el material de la competencia le deje de funcionar dentro de 6 meses y va a comprar otro, con eso igualara el precio de un solo artículo de nosotros que le dura 10 años. Entonces me dirá si la calidad no importa.

—La calidad no importa, lo que importa es el precio, todo mundo ve el precio.
—Todo el mundo al que no le importa sufrir las consecuencias de una mala calidad. Como en los coches, compran el que no tiene bolsas de aire y estructura reforzada por económico y se terminan arrepintiendo en un choque.
—Ya nadie le importa la calidad, jamás venderás nada así, deberás igualarme el precio.

Mi tarjeta tiene fondos

— ¿Se lo va a llevar si o no?.
— Bueno, bueno, me lo llevo. Toma mi tarjeta, cóbrame con ella.

*Paso la tarjeta*

— No pasa su tarjeta, dice fondos insuficientes.
— ¿Cómo es posible?. Tiene fondos, pásala de nuevo.

*La paso la tarjeta otra vez*

— Lo mismo, sin fondos.
— Es imposible, ¿No me cobraste doble y por eso se quedó sin fondos?.
— ¿A poco solo traía mil pesos?.
— Claro que no, trae más, mucho mas.
— Pues, no pasa… ¿La vuelvo a pasar para demostrarle por tercera vez que no tiene los fondos suficientes para comprar?.
— Dámela… déjame revisarla.

*Le entrego la tarjeta*

— Tal vez esta rota y por ahí se le salieron los fondos.
— Ahorita reviso en la App del Banco.

*El cliente tarda como 10 minutos buscando una explicación*

— ¿Encontró donde se gastó el dinero?.
— Ya vi, es que compre unas cosas hace rato y no me han depositado un pago.
— Mmmmm… Entonces… ¿Se lleva el material o no?.
— Claro, deja hago unas llamadas.

*Se aleja un poco y marca dos veces preguntando por su dinero*

*Regresa al mostrador*

—¿Ya le pagaron?.
—Ya, pásala otra vez.

*Paso la tarjeta por tercera vez*

— Listo, ahora si paso.

— ¿A que horas me entregas mi material hoy?
— Le dije que la entrega es dentro de dos días.
— ¿COMO?. Me dijiste que mañana por la tarde y ahora me sales con que dentro de dos días.
— Pues ¿Para qué anda diciendo que lo quiere hoy?.
— Bueno, bueno… Espero mi material mañana.

No me estas entregando a tiempo

*Al día siguiente, suena el teléfono al medio día*

— Calidad antes que cantidad y por su seguridad… Muy buenas tardes.
— Ya pasa del medio día y no veo mi material llegar, ¿Dónde está?.
— ¿Quién habla?.
— ¿Cómo que quien habla?. Ayer te pedí material y me dijiste que me lo traerías hoy y no ha llegado nada. Me urge ese material.
— ¿Es el señor prepotente que además de no saber saludar tampoco sabe escuchar?.
— ¿QUE?.

— Ahí lo tiene, justo lo que le decía.
— ¿Que me quieres decir?.
— Justo lo que ayer no me entendió, no me escucho o no quiso prestar atención. Le dije que hoy por la tarde, sin compromiso de una hora en particular.
— Es que me urge.
— ¿Yo soy la encargada de compras de su negocio?.
— Pues no.
— Entonces quéjese con el encargado de compras de su negocio por no solicitar su material a tiempo.
— Necesito mi material ahora, me prometiste tenerlo aquí hoy.
— Así es, y para mi buena suerte, aun no acaba el día.

— ¿En cuánto tiempo llega?.
— Déjeme ver. Son las 12pm y salimos a las 6pm, así que yo creo que dentro de las próximas 6hrs tiene su pedido.
—Pero es mucho tiempo. Lo quiero ahora.
—Solo respóndame. ¿le dije ayer que tenía su material en el transcurso de la tarde? ¿sí o no?.
—No me vengas con eso, quiero mi material ahora.
—Compórtese como el gran empresario que se cree. ¿SI o NO?.
—Estem… si…
—Entonces, va esperar pacientemente por su material ¿SI o NO?.
—Ok… pero no me grites que te estoy hablando tranquilamente.
—Ok, guardemos la compostura… En un rato más tiene su material.
—Muchas gracias!
—Hasta luego.
—Bonita tarde.

Se descompuso de la nada

*Suena el teléfono dos días después*

—Lo barato sale caro…  Buenos días.
—Si… Veras, soy el señor que te compro hace unos días $500.00 de material para tal dirección.
—Claro! Mi amigo ¿Cómo le voy a olvidar? Tan simpático usted. Dígame ¿Necesita regatear algo más?.
—No, veras, de lo que mandaste me enviaste una herramienta, y esta se descompuso, necesito me hagas valida la garantía.
—Qué raro, jamás se descomponen esas herramientas ¿Qué tiene?.
—¿Ya vez que tra eun regular?. Pues ya no regula.
—Venga con ella a la tienda y la reviso.
—No podrás venir por ella, es que no tengo tiempo.
—Entonces me comprenderá, yo tampoco tengo tiempo. Además, va contra las reglas, yo se lo mande en buen estado, ahora le toca usted traérmelo, aunque sea en mal estado.
—Ya que… voy para allá…

*Unas horas más tarde*

—Buenas tardes… Es un placer verle de nuevo.
—Mira, aquí está esta cochinada que me vendiste. No sirve.

*Observe detalladamente la herramienta*

—Pues todo parece apuntar que el que no sirve para ocuparla en la cochinada de cliente que le toco para ser comprada.
—¿QUE?.
—A simple vista se ve que se cayó, casualmente tiene un raspón donde esta regulador, lo cual provoco que se sumiera y rompiera, impidiendo que haga bien su función.
—Pero se descompuso, debería de funcionar aun así. ¿Qué no aguanta caídas?.
—Señor, por el precio que le costó, no debería de esperar algo indestructible. Además, con este golpe no me puede venir a insistir que es un defecto de fábrica. Esto fue su culpa.
—Entonces ¿no me vas a hacer valida la garantía?
—Nop.
—Vaya tienda, que mal servicio.
—No se preocupe, solo damos el servicio que el cliente se merece.

Aquí lo compre – 2

—¿Y me puedes cambiar esto por otra cosa?.
—Señor, eso no lo vendemos aquí.
—¿Cómo de que no? Si te lo compre aquí ese día.
—¿Trae la factura?.
—Por supuesto que no ¿Qué no llevan un registro de las compras?.
—Para su mala suerte, se autodestruyen al salir el cliente de la tienda, por aquello de que no hay cambios ni devoluciones.
—Entonces, ¿no me lo vas a cambiar?.

—Para empezar eso no lo trabajamos, y para terminar, ni siquiera trae su factura ¿Cómo pensaba comprobarme qué los artículos que trae me los compro a mí? Yo puedo pensar que lo compro en otra tienda y como allá no se los cambiaron, viene conmigo para probar suerte.
—Me estas llamando mentiroso.
—Disculpe usted, tiene razón, desde que le conozco jamás le he escuchado una mentira.
—Insolente.
—Gracias, su caballerosidad me alaga.

*Se retira tan molesto que azota la puerta al salir*

—NO OLVIDE MANDARME MI TARJETA NAVIDEÑA!!!

Fin

Vaya vida la que nos tocó vivir a los que atendemos el mostrador de una tienda.

Esta historia está Basada en Hechos Reales; es una historia hecha con algunos de los más clásicos momentos que al menos yo, he vivido en mostrador. Apuesto que me seguiré topando con ellas.

¿Has vivido esto o algo similar? Me gustaría leer tus anécdotas también. Tal vez me animes a seguir escribiendo.

Os mando un abrazo y muy buena vibra!