Maestros - Libro y Manzana

Mis Maestros

Somos Vida

Recuerdo pocas cosas de mi infancia, como solo recuerdo a algunas personas que formaron parte de ella; como algunos maestros.

Durante la escuela tuve toda clase de maestros; desde los que parecen buenos pero son malos, hasta de los malos que parecen buenos. ¿Tuviste alguno así durante tu escuela?

Mi estimado e inocente lector, hoy te contare de aquellos maestros que guardo no solo en mi memoria, sino también en mi corazón. Todos ellos dejaron grandes enseñanzas en mi, y espero poder transmitírtelas.

Primaria. 

Recuerdo muy bien a una pareja de esposos muy linda; ambos dieron clase en la escuela primaria a donde iba. Ella me dio clases en los primeros años y él en los últimos. Hoy te quiero contar de él, este maestro se llamaba Adrian.

Adrian era el clásico maestro que no solo te contaba su vida, también te contaba chistes, cuentos, leyendas y fabulas muy buenas. Sus clases eran muy completas; mientras los libros nos enseñaban ciencia, él nos enseñaba sobre la vida.

Él parecía un consejero. Muchas veces irrumpían en su clase ex-alumnos, llegaban a solicitarle consejos y apoyo moral. En ese entonces ya sabia que la vida real no era fácil, pero era grato saber que alguien en ese salón, te podría apoyar.

Nunca necesite un consejo de él; lamentablemente tampoco me di el tiempo de pasar a verle, aunque sea para saludar.

Aquel maestro murió tras perder la batalla contra el cáncer. 

Recuerdo el día que me entere de su muerte. Regrese del trabajo y mi madre me comento que, un viejo amigo de la infancia me había venido a buscar, para darme la mala noticia e invitarme al funeral. 

No asistí. Me sentía hipócrita al pensar que solo en aquella ocasión lo iría a visitar. 

Fue un gran maestro; puedo decir que fue todo un honor ser su alumno. 

Secundaria. 

Fueron muchos los malos maestros y muy pocos los buenos. Puedo destacar a uno que, a pesar de tener cara de pocos amigos, era muy bueno. ¿Su nombre? Zuñiga, y nos inculco el gusto por el ajedrez.

Nos enseño solo lo básico, nunca nos enseño jugadas de apertura o cierre; siempre teníamos que encontrar la manera de ganar por nosotros mismos. Jugar contra él era todo un desafió.

Una de tantas veces que jugué contra él, inconscientemente me aproveche de un error suyo; lo tenia acorralado. Su Rey, contra mi Rey y una Torre. Por mas de 15min estuve ideando como darle Jaque Mate, hasta que él me dio la solución y solo así pude ganar.  Aprendí mucho con ese movimiento.

En su ego por tener a grandes talentos del ajedrez entre sus alumnos, clandestinamente nos metió en un torneo de ajedrez entre escuelas. Digo «clandestinamente» porque nuestra escuela no tenia los ánimos ni el presupuesto para colocarnos en dicho torneo.

Al no ser oficial, yo tuve serios problemas con mis padres. Pero eran épocas de rebeldía juvenil, por lo que mis movimientos para participar en el torneo eran discretos y calculados.

Durante el evento, Zuñiga no nos enseñó estrategias, él creía que nuestra misma ignorancia nos daría la estrategia perfecta para ganar, ya que nuestros movimientos no iban a ser predecibles. Nos dijo que el ajedrez  es como en el póker, donde jugar con la mente del contrincante es indispensable. 

Recuerdo haber quedado en 2do lugar por puntuación individual. Me dieron una medalla de «plata», que mas tarde revelaría que fui parte de un club callejero de ajedrez.

Zuñiga es un maestro muy centrado en su trabajo, una persona que nos enseño disciplina, concentración y el aprovechar las oportunidades que tenemos.

Bachillerato. 

Ninguno de los maestros fue relevante durante esta «etapa». Tal vez por mis problemas mentales y emocionales nunca les preste atención.

Podría tomar como maestro a un compañero de clase, le decíamos «El Chino»; obviando las razones entenderán el porque de su apodo. Me enseño que en la vida, primero y ante todo está la familia, y por ella, se hace lo que se tenga que hacer sin tener que delinquir.

El Chino corto la escuela a tres meses de terminarla, una verdadera lástima. Nunca supimos cuáles fueron sus razones, fue muy hermético en los últimos meses.

Por la mañana estudiaba con nosotros, mientras que por la tarde trabajaba. ¿En qué? En todo. Fue vendedor de bus (vendía de todo: rosarios, libros para colorear, dulces) hasta payasito de bus (viajaba de ciudad en ciudad junto a otros compañeros de show). Ademas hacia trabajos de albañilería, lavaba y planchaba ropa ajena.

Todo para cuidar a su mamá y a su pequeña hermana. Un gran ejemplo a seguir. Me enseño a perder el miedo y la pena, porque estos no le dan de comer a tu familia.  

Un día falto a clases y jamas regreso, nunca contesto el teléfono y cambio de casa.

Semanas después un amigo pudo contactarlo, dijo que estaba bien, que trabajaba en un restaurante en no sé donde, lavando platos y que pronto lo ascenderían para hacer ensaladas; para posterior, enseñarle a ser «chef».

Dejo dicho que no nos preocupáramos por él, que todo estaba bien, sin embargo, aun hoy me sigo preocupando por él y su familia.

Maestros fuera de la escuela 

No solo tuve maestros en la escuela, sino también fuera de ella. En la vida social y en la laboral.

En cada trabajo que he tenido, me ha tocado ser alumno; aprender y adquirir conocimiento nuevo, costumbres, métodos y demás. Todo para desempeñar mi trabajo de manera satisfactoria. Aunque dicho conocimiento también sirve fuera del trabajo.

Las personas que me trataron mal, también ellas fueron maestros. Eran como los exámenes difíciles, las pruebas finales para probarme a mi mismo. Al final, uno termina aprendiendo a detectarlas, a tolerarlas y en el mejor de los casos, a vencerlas.

No sé si es algo intangible, pero hasta del mismo trabajo aprendí. Quiero decir que, un trabajo estresante y que se come tu tiempo paga bien, pero de esto y por las malas, aprendí que es mas importante la familia y nuestra salud, tanto mental como física, que todo el dinero del mundo.

En todos los trabajos de ventas aprendes a lidiar con la gente, esto es muy importante para saber lidiar con la sociedad. ¿Ya sabes? Hay mucha gente aquí afuera que solo quiere ver arder al mundo, solo por placer.

En el mundo real, los maestros son mas duros y las lecciones cada vez mas difíciles. Si uno no puede prestar atención a todo lo que le rodea, esta reprobado.

Tal vez hay maestros mas difíciles con los cuales no me he topado, pero espero estar listo para sus lecciones y exámenes.

Antes de todo esto

Sin darnos cuenta, siempre hemos tenido a grandes maestros junto a nosotros, desde el primer día de nuestra vida.

Como mi primer profesor, no solo en temas de vida, sino también en temas de ciencia y religión: Mi Madre. Desde que tengo uso de conciencia, ella siempre nos educo a mi hermana y a mi, así también nos inculco la pasión por aprender, crear y creer.  

Con mi padre aprendí a ser tolerante, a no dejarme llevar por mis arranques de ira; con él aprendí a perdonar y a amar incondicionalmente; a ser responsable y ver primero por tu familia; y a disfrutar de tus vicios en un aparente equilibrio perfecto.

De mis abuelos aprendí a unir a la gente; amar por lo que uno es; a vivir con la calma que este mundo merece para disfrutarse; saber vivir con el peso de nuestras acciones; observar y expresar lo que uno siente realmente; ser tolerante y sobre todo, a ver por el bienestar de todos aquellos que vienen detrás, siguiendo nuestros pasos.

En la familia se encuentran maestros muy importantes, al menos en mi caso así fue.

Algunas lecciones fueron difíciles, creo que las supere con honores, porque sus lecciones jamas las olvido.  

¿Con que clase de maestros te has topado? ¿Recuerdas con cariño a alguno de ellos? Me gustaría escuchar tu historia; así, tal vez aprendo algo de ella.