Negociando

Regalos y descuentos para el Cliente – 01 – DE

De un Empleado En un Diario Negocios

Los clientes son así: exigentes por naturaleza. Sin importar donde compren; donde sea que van, siempre son el gran comprador o el gran despilfarrador de dinero que alimenta un negocio. Por lo que siempre exigirán el mejor trato.

Buenas mi estimado lector, es un gusto verte por estos lares de nuevo. Ok, con respecto a lo que te comento, no todos los clientes son así, pero si son demasiados. ¿Me lo vas a negar?.

 

La historia

Ruperto es un cliente que viene prácticamente una vez al mes a comprar solamente “chacharitas”; nada mayor a un monto de $150.00 mxn. Es callado, un poco tímido; y por mas que se le ofrecen otros productos para ampliar su gama de servicios, no les presta interés.

 

—Buenos días caballeros, díganme ¿En qué les puedo ayudar el día de hoy? —. Saludo y le pregunto a don Ruperto que venia con compañía, era el cliente de Ruperto.
—Buenos días, vengo aquí con el jefe por lo mismo de siempre. —Me dice don Ruperto con una seguridad como la que nunca trae, por un momento pensé realizaría la compra de su vida.
—Ok, son $150.00 mxn.
—¿Ya con mi descuento?

Si me dieran un $1.00 mxn cada vez que escucho esto, tendría mas dinero que mi tío Slim. Tanto como el cliente de Ruperto como yo, nos le quedamos viendo con una cara de “a mi no me tomas el pelo”; él no es así y hoy venia con una confianza tan tremenda que le hizo hacer una pregunta tonta.

—Sip, ya con su descuento de “cliente frecuente”. —Lease como lo dije, con sarcasmo lo entrecomillado.
—Te pasas, siempre vengo a comprar contigo y nunca me haces descuento —. Tan recurrente es este diálogo en mi vida laboral que hasta parece que todos los que lo ocupan solo hace copy-paste.
—¿Siempre vienes? —. Le pregunta el “jefe” a Ruperto.
—Siempre vengo, siempre compro aquí; aunque lo de mayor calidad lo compro en otro lado; bueno, en el otro lado no es de tanta calidad como aquí, pero es más barato… Compro mas allá, pero también compro aquí —. Sin vergüenza de don Ruperto — ¿Cuando me vas a regalar algo? —. Me pregunta don Ruperto —Nunca regalan nada.

Podría contestarle, pero viene acompañado, por lo que me guarde mis comentarios. Creo que al final, él sólito se cerró las puertas con su cliente. Le ganaron los nervios y las ganas de aparentar lo que no es: una celebridad entre sus proveedores.

 

Clientes:

Jamas hagan lo que Ruperto, se ven mal, quedan mal y claro, los quitan así de fácil de la lista de beneficiados a regalías.

Hay muchas formas de pedir descuentos, e incluso obsequios; pero esta forma es la menos indicada, evidencian solo su falta de compromiso con el proveedor.

 

Vendedores:

Si el cliente viene solo, puede ser bueno decirle sus verdades de manera elegante (todo depende de la actitud y de como te lleves con el cliente). Pero si viene acompañado, así sea de sus mismos “chalanes”; es mejor evitar quedar mal ante todos ellos. Se supone que siempre el cliente tendrá la razón… mientras venga en jauría.